Breve reflexión acerca de la transformación de la cultura en nuestra sociedad
Benjamín Cortés
Managua, Nicaragua
Rector de la Universidad Evangélica Nicaragüense (UENIC). El texto que se presenta es un fragmento de la ponencia que leyera a los jóvenes participantes del V Encuentro Nacional de Jóvenes Creativos, organizados por los escritores Jorge Eduardo Arellano y Edgar Escobar Barba, recientemente asumidos por Horizonte de Palabras.
La cultura como proceso de vida y construcción de la historia
La cultura constituye la vida, el corazón, el pulso y desarrollo de toda sociedad. La cultura es una obra colectiva, una obra en movimiento y renovación constante. Son sorprendentes los desarrollos en la dimensión ideológica de la cultura en Nicaragua, a saber: la poesía, la novela, el cuento, el drama, la danza, el canto, la música, la pintura, la escultura, la filosofía, la crítica literaria, la teología, la investigación histórica (etc.), lo que toma lugar en nuestro tiempo, y con alto perfil aun en la región centroamericana, a pesar de las limitaciones económicas, la falta de implementación de políticas y programas reales en la esfera de la cultura, así como de promoción y de espacios, etc., que constituyen una parte de los factores que median en el difícil desarrollo de la cultura, en el contexto de una gobernabilidad inestable, con visos de anarquía en la relaciones de los poderes del Estado, y una globalización asimétrica que profundiza la descalificación acelerada de la sociedad.

La cultura es el universo en el que vivimos, creamos; nos nutrimos en la práctica social y cultural, producimos obras de literatura y arte, crecemos en sociedad y en relación con la naturaleza, evaluando críticamente nuestros avances y límites.
En ella somos y nos encontramos para compartir lo que creamos, discernir nuestra situación y su problemática socio-cultural y económica, interrogamos en la marcha, damos respuestas, y planteamos la planificación del futuro.
La cultura se expresa en acciones creadoras y concretas, y no solamente en palabras y en símbolos. Pensar en la cultura, es pensar en la poesía, en la música, en la oratoria, en artes plásticas y arquitectura, en historia y filosofía, en la praxis de la fe y la paz, en el diálogo, en la cooperación y el intercambio, etc.
Así como en los importantes aspectos de la dimensión sociológica, ecológica, y tecno-económica de la cultura. Estamos desafiados a construir alternativas para remover las causas de las más complejas contradicciones de la cultura: la pobreza, el hambre, la opresión psicológica, socio-política, y económica, la violencia social y cultural.
Considerando estas graves contradicciones que impiden la plenitud de la vida y la libertad de creación, nuestra vida discurre en un proceso cultural dinámico, contextual, inter-contextual, ecuménico, inter-cultural, y en el espíritu de una riqueza de pluralidades socio-políticas, socio-religiosas, y
culturales. El camino de la vida es la pluralidad cultural, la cooperación ecuménica, la solidaridad recíproca, y la construcción del conocimiento que es obra de la sociedad en virtud de su praxis social, el cultivo de sus deberes y de sus fuentes, el intercambio cultural, la disciplina en el estudio en el campo de las humanidades, ciencia, y tecnología, las iniciativas de investigación en diversas disciplinas, y la socialización de la información sistematizada y de la experiencia. La gran obra cultural que nos desafía, es la re-construcción de Nicaragua desde nuevos paradigmas que ya surgen en los procesos del desarrollo local y la tesis del movimiento social nicaragüense. Los paradigmas surgen de una re-lectura de nuestra historia, de una lectura crítica de nuestra situación, de lo que deseamos ser en el futuro, surge de la ética situación, de la búsqueda de equidad social. Aun cuando deseáramos colocamos en el futuro para construir desde ahí nuestro proyecto de vida, es un imperativo la “contextualización” desde cuya realidad se trazan las coordenadas del proceso y del proyecto. La transformación de la cultura tiene su fuente matriz en la contextualización, en los procesos educativos-culturales, en la democratización de la familia, de la iglesia, de los partidos políticos, de la educación y la economía, y la absoluta libertad del movimiento social- amplio-y-plural.
Contextualización de la lectura
La cultura es contextual, se construye en un contexto concreto y abierto, no se dan en el vacío sociológico, y en ella se va configurando la identidad, los valores, la historia. En ella confrontamos creativamente la inmensa diversidad que conforma y va conformando la situación social en movimiento: el mundo local o nacional e inter-relacionado a las regiones culturales más próximas. Todas-os nacemos en una cultura específica del mundo, y coadyuvamos a desarrollar esta cultura. Ella es nuestra cultura en nosotros, no podemos existir sin ella. Y esta cultura específica nuestra está relacionada a otras culturas por razones históricas, culturales, filosóficas, teológicas, políticas, y económicas, y es por ello que, podemos encontrarnos con culturas de nuestro mundo en el diálogo, en la poesía, en las artes, en la música, en los deportes, en las políticas de intercambio, en programas de estudio, en el intercambio económico, en la ecumenicidad y con los pensadores y autores en la universidad, en los centros culturales, en Internet, y a través de sus obras, etc. La contextualización es una tarea vital para el desarrollo de la cultura, a fin que el pueblo eche raíces cada vez más profundas de su identidad e historia, comprenda su situación a través de lecturas dialogadas, y coloque sobre su propio horizonte su propia vida de hoy y de mañana. El pueblo nicaragüense conforma una pluralidad cultural que requiere ser estudiada. Podríamos mencionar a lo menos, sin ánimo de exclusiones, cuatro procesos o dimensiones culturales específicas: el de la comunidad mestiza en la región del pacífico-central del país, el de la comunidad Miskíta, la comunidad Sumu o Mayagna, y de la comunidad negra, en el caribe. Estas culturas específicas se van gradualmente interrelacionando particularmente en las últimas tres décadas. Trabajos importantes en este campo de las culturas se han producido en los últimos años, los cuales nos invitan al diálogo y debate sobre la materia.
Entre diversos métodos de contextualización de los hechos culturales y de la cultura, resulta especialmente provechoso el de la equivalencia dinámica. Consiste en re-expresar, e interpretar hechos, procesos o componentes de corrientes y expresiones de la cultura local o nacional. Ello significa realizar exégesis (interpretación analítica) para comprender el sentido, mensaje, historia, significados fundamentales, valor y función (equivalente), tanto de las obras culturales como los procesos y corrientes de la cultura. Y lograr que los significados y acciones de los eventos culturales se re-expresen en la cultura local o nacional. Cada generación demanda contextualización de la cultura y una exégenesis de sus procesos y sus hechos relevantes. Las re-lecturas de la historia de Nicaragua que surgen de nuevas investigaciones; re-lecturas de la revolución liberal, y nuevas lecturas de Darío, constituyen significativos esfuerzos de contextualización, que incluye una nueva exégenesis. Otros ejemplos de “contextualización” son las actualizaciones de los diccionarios de la lengua española, y las revisiones a las traducciones bíblicas. Se dice que cada generación, o sea cada veinticinco años se requiere de una nueva versión de las Escrituras Bíblicas, debido al desarrollo de la lengua y de la lingüística (semiótica) y de la hermenéutica. Y en este esfuerzo de contextualización, se hace preciso respetar los fundamentos de las traducciones sociales, religiosas, políticas, así como de las culturas locales, sin negar el imperativo ético de la sana crítica.
Vivimos un proceso de vida intercultural
El punto de partida acerca de ello es que toda sociedad puede compartir todo lo que desee, interculturalmente, lo cual, en el mundo contemporáneo resulta vitalmente necesario. Los procesos regionales de integración van colocando a las sociedades nacionales en un proceso dinámico de inter-relaciones, culturas, sociales, económico y político. La Inter-
culturalidad se ha profundizado debido al desarrollo humano y la educación, y hecho que una región como Centroamérica ha decidido insertarse en la economía mundial, aun con todas sus dificultades y limitaciones. Este proceso de vida inter-cultural ha sido a la vez, potenciado por cuatro revoluciones vertiginosas:
A) la revolución del micro-electrónica, en la cual se colocan los avances de la informática y las telecomunicaciones.
B) La revolución de bio-tecnología que ha incidido enormemente en la productividad agropecuaria mundial. La Ingienería genética está logrando crear frutas cada vez más resistentes a las plagas y a los cambios climáticos.
C) La revolución tecnológica que a partir de mineroides combinados con fibra de vidrio, plástico, y derivados del petróleo, producen materiales más livianos y resistentes a los cambios de temperatura. El desarrollo de las fuentes nucleares y los avances que se van produciendo en el campo de la superconductividad.
D) Y la gran revolución educativa. En una primera etapa la educación pasó de los padres a los maestros a partir de las valoraciones del trabajo de los adultos, y ya no fue la familia la educadora porque los padres se dedicaron al trabajo, y los maestros-as se especializaron en la educación. La segunda fase de esta revolución fue la introducción de la escritura a los niños, y los jóvenes. Una tercera fase lo produjo el gran invento de la imprenta con la masificación de los libros que diseminó el conocimiento. Y la cuarta etapa de esta revolución educativa es la introducción del micro-computador y tener acceso a las bibliotecas, fuentes de información sistematizada. Hay acceso a todo el conocimiento moderno y contemporáneo.
Al lado de estas revoluciones, están las revoluciones sociales y de resistencia a nuevas políticas de dominación, las cuales están uniendo a los pueblos para resistir y formular sus propias propuestas, tal es el caso de la Deuda, la privatización de los servicios educativos, de salud, agua y energía, etc., y el TLC. Los pueblos se vienen uniendo en la lucha por la paz y no-violencia, y en la construcción de una integridad latinoamericana alternativa. Las redes de mujeres, de campesinos, indígenas, y juventud, las redes de educación y cultura, agricultura y medio ambiente, salud y VIH-sida, vivienda y asentamientos humanos, universidades, y centros de investigación, y el movimiento bíblico, potencia y enriquece las relaciones multisectoriales. Y a la vez, los procesos migratorios centroamericanos de las últimas tres décadas, con toda la problemática que implican, crea nuevos escenarios de interculturalidad.
Vivimos procesos de transformaciones culturales
Las personas y la sociedad en general, experimentan transformaciones. Nuestra praxis social, nuestra formación integral, las nuevas significaciones de nuestras relaciones y creatividad, conlleva transformaciones y transformar la cultura. Toda sociedad se plantea renovarse y renovar la cultura. Si una cultura se estanca por razones de opresión, o por imposiciones en las relaciones de intercambio económico, esa cultura específica tiende a desaparecer. O si una lengua se estanca por razones similares, o falta de producción literaria, educación, y práctica de la misma, tiende a desaparecer. Una buena parte de las lenguas mesoamericanas desaparecieron con la colonización europea y otros fenómenos. El desarrollo endógeno integral de Nicaragua y Centroamérica depende fundamentalmente de la trasformación de la sociedad industrializada que es deshumanizante y contradictoria a una cultura que crea valores éticos, busca afirmar la dignidad y la identidad de las personas, la equidad en el desarrollo, y el potenciar una cultura que crea valores éticos, busca afirmar la dignidad y la identidad de las personas, la equidad en el desarrollo, y potenciar una cultura humanista, solidaria, y sostenible. En los procesos de transformaciones de la sociedad y la cultura es vital la crítica a los modelos de educación, producción literaria, modelos económicos y sistemas políticos, a fin de evitar la opresión, las desigualdades, y exclusiones, la acumulación de las elites y la pobreza creciente de las mayorías. El movimiento cultural, los poetas, escritores, son sensitivos y sensibles a las situaciones de injusticia. Darío, Salomón de la Selva, Azarias H. Pallais, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Neruda, Sábato, Carlos y Luís Mejía Godoy, entre muchos otros. Así como filósofos y escritores, y el movimiento profético, plantean una crítica demoledora a las políticas de dominación y plantean el camino de la sociedad y una cultura en proceso de transformación puede recuperar su espíritu humanista, dialógico, el sentido de la solidaridad y la pasión de la equidad y la libertad. Es decir, renunciar a la insensatez, a la violencia y a las exclusiones, y caminar hacia el futuro en búsqueda de discernimiento, sabiduría y amor.
Managua, 16 de julio de 2005.